El deporte mexicano ha tenido decenas de ídolos a lo largo de las décadas y hay uno de ellos que sobresale por encima de todos. Se trata de Joaquín Capilla, clavadista que escribió su nombre con letras doradas como el atleta nacional con más medallas olímpicas en su palmarés.
Joaquín Capilla Pérez nació el 23 de diciembre de 1928 en la Ciudad de México, donde practicó natación a muy temprana edad por impulso de su padre Alberto Capilla. Como cualquier niño de su edad, nunca imaginó que se convertiría en leyenda, pues parecía ser un simple pasatiempo en el baleario olímpico de la calzada Zaragoza.

En Londres 1948 comenzó a forjar su leyenda | Foto: CONADE (Twitter)
Un ídolo en proceso
El muy joven Joaquín Capilla mostraba cualidades únicas en la alberca y gracias a la natación encontró el camino a los clavados. Con 17 años ya dominaba la disciplina como alumno sobresaliente del Deportivo Chapultepec, y a pesar de no tener la experiencia de otros clavadistas de su generación, fue convocado a los Juegos de Londres 1948.
A la edad de 19 años comenzó a acaparar reflectores luego de conquistar su primera medalla olímpica en la plataforma de 10 metros en la capital inglesa. Capilla obtuvo la presea de bronce y compartió podio con los estadounidenses Miller Anderson (plata) y Sammy Lee (oro).

Capilla ganó su primera medalla olímpica en 1948 | Foto: Olympics (Twitter)
La carrera de Joaquín continuaba en ascenso y para la justa de Helsinki 1952 llegó como una de las figuras a seguir en la prueba reina. El clavadista capitalino no decepcionó y pudo colgarse la medalla de plata, pero de ninguna manera se conformaría con las dos preseas olímpicas que ya atesoraba en sus vitrinas.
La consagración
Como atleta consagrado, Capilla asistió a Melbourne 1956 y no tuvo complicaciones para clasificar a la final en el trampolín de tres metros. Sin embargo, tras una mala salida cayó de espaldas y la situación se comenzó a oscurecer, aunque en sus siguientes ejecuciones volvió a impresionar a los jueces.
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A pesar del tropiezo pudo subir al podio para colgarse la medalla de bronce, aunque no se confirmaría con ese logro. Tal y como lo hizo en ediciones anteriores, la plataforma de 10 metros sería la gran vitrina para Joaquín, quien estuvo más inspirado que nunca para realizar el mejor clavado de su carrera.
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El ídolo mexicano dejó a todos con la boca abierta al superar al equipo de Estados Unidos y obtener su primer oro olímpico. Joaquín Capilla regresó a México como auténtico héroe nacional por haber conquistado su cuarta medalla, en una hazaña que varias décadas después sigue sin ser superada.
La leyenda
Después de alcanzar su momento de gloria se alejó de los clavados para practicar buceo como uno de sus pasatiempos. Esa actividad le provocó un daño en el tímpano y posteriormente cayó en el alcoholismo, el cual lo orilló a perder todos sus bienes y ser abandonado por su familia.
Una mañana de 1987, Joaquín Capilla se encontraba sumergido en una profunda depresión que lo llevó a pensar en el suicidio en los andenes del Metro Juanacatlán. Todo cambió en un instante y en ese momento dejó a un lado las adicciones para refugiarse en la religión.

El legado de Capilla será difícil de superar | Foto: Twitter
En 2009, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) le otorgó el Premio Nacional del Deporte en reconocimiento a su brillante carrera. A pesar de que varios años atrás superó las adicciones, estas le dejaron importantes secuelas y el 8 de mayo de 2010 falleció a la edad de 81 años por un infarto agudo de miocardio.
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