La semana pasada fui a Cabo San Lucas con Kinky, nos llevaron para conocer un estudio para futuras grabaciones, unos días de descanso y borrachera segura, y al final terminamos tocando un dj set en shorts que duró poco más de 4 horas; terminé con los dedos cuchos, sediento de más cerveza que se terminó, y con ganas de descansar el último día para irme a Los Ángeles al Home Run Derby y All Star Game de la MLB. Todo iba muy chingón hasta que empezaron los retrasos de vuelos, que ahora ya es algo muy común en los aeropuertos. Me acuerdo cuando todos los vuelos salían a la hora indicada, la verdad que chulada. El pequeño retraso fue de 4 horas y fracción, en vez de llegar a Monterrey a descansar un rato ¡Valió madre! Llegué a las 2:30am, nomás dejé la maleta y agarré otra nueva, con pasaporte y fierro de regreso pal avión; aborde a las 4:55am y me tomé una pastilla para que me matara todo el vuelo y no llegar con tanto desvelo.
Siempre que regreso a Los Ángeles es más barato llegar a Tijuana por el bendito puente que te pasa para la unión americana dentro del aeropuerto, lo cual es un gran acierto para nosotros que viajamos mucho por esa frontera. Uno llega, compra el boletito para pasar, caminas por pasillos largos, varios túneles y ya estas explicándole al aduanal americano el asunto que tienes en el país; de ahí llegas, agarras un Uber que te lleve a San Diego y luego agarras un tren muy cómodo que te lleva hasta el centro de Los Ángeles por un camino con una vista muy bonita del mar en las orillas. Llegue al destino, dejé la maleta, me bañe pa ́ despertar y me fui para el estadio. La verdad llegue hecho garras y muy cansado, pero que tiene, ya lo he hecho y lo volvería hacer mil veces.

Alejandro Kirk bateó de 2-0 en el Juego de Estrellas l Foto: @mlbmexico
El tan aclamado Home Run Derby, como lo he dicho antes, es pa´ que los fanáticos vean a quien le llega el chorro más lejos, agarra el madero, te dan tiempo y pon la bola lejos y entre más lejos más bonito. Llegué al estadio y estaban todos en práctica de bateo con mil reporteros y algún colado en el campo, fotos por todos lados, teléfonos celulares usados para robarle palabras al pelotero que se dejara, ahí pa ´que veas si metías la mano a la catafixia de Chabelo nunca te llevarías una espantosa «X», todos los uniformados son la crema, chile y nata del show.
Al siguiente día el gran juego de las estrellas, para todos los invitados estar ahí es un gran halago, aunque varios peloteros han dicho que no a la invitación para agarrar esos días de descanso, casos como el de Kirk Gibson en el 88 que no quiso ir, y casos como el de José Altuve y George Spriger que tampoco quisieron ir al Dodger Stadium este año y creo que muchos aquí sabemos el porqué.
Llegamos al estadio 2 horas y media antes para poder curiosear un rato y pa´ la sorpresa, el estadio ya estaba lleno, era un pedo para comprar una cerveza o para ir a mear; chingos de gente llegó desde 4 horas antes aparte de la prensa a quien les mando un gran saludo ya que me tocó platicar con varios de ellos como mi compadre Polo Asencio, voz latina oficial de los Cardenales de San Luis, y mi compare Diego Venegas de Fox Sports. El estadio estaba empacado, la verdad nunca había visto tanta gente desde temprano ni en las pasadas 2 Series Mundiales que se vivieron ahí, pero algo que me dijo Polo muy acertadamente es que «el juego de estrellas es más relajado, mucha gente ni lo ve, prefieren estar en los pasillos del estadio conviviendo, haciendo amistades o haciendo largas colas para comprar un recuerdo del juego», y es verdad , para mí fue como un juego de spring training pero en esteroides.
Y como siempre en esos eventos, ponen a tirar la primera bola al gran Fernando Valenzuela, el único número 34 en sentimiento del equipo de los Dodgers, y creo ya es momento de levantar firmas para que se le retire el numero en el Dodger Stadium, y creo lo tienen que hacer ahorita para que “El Toro” viva todo lo que se merece, pero eso es un tema que está más cantado que Laurita Garza, le podemos dar mil vueltas y nunca terminaremos. Alejandro Kirk en su primer juego de estrellas se convirtió en el primer catcher mexicano en participar en un juego de estrellas de ligas mayores, y que bonito fue mirar a 2 mexicanos en la ceremonia de primera pichada, Valenzuela en la Loma y Kirk en el plato.

Fernando Valenzuela y Alejandro Kirk, vivieron un momento especial para México l Foto: @mlbmexico
El juego estuvo muy entretenido, relajado, los outfielders payaseaban con los aficionados de bleachers regalando pelotas en cada entrada pasándosela como en un juego de playa, aparte el sol estaba bien pinche picoso, la mejor jugada para mí la hizo Giménez en la segunda base sacando un doble play como los hacia Brandon Phillips. El madrazo de Stanton, la ovación a gritos sinceros a Corey Seager, Albert Pujols y los Dodgers actuales, y como no mentirles los bonito que se siente abuchearle de todo corazón al Tucker, Machado y alguno que otro que también la llevó, al final ganó la Americana, pero más lo ganamos nosotros por llevarnos esa bonita vivencia clavada.
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Pliego Villarreal nos habla de todo acerca del diamante en Hablando del Rey. Echa un vistazo a sus videos y recuerda que tenemos mucho más contenido beisbolero en nuestro canal de YouTube.
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