Ok, ok, ¿Quién diría que el mejor segundo lugar le ganaría al primer lugar de todas la MLB con un final no tan jugoso picándole los ojos a Wilmer Flores de una manera que ni el manager Kepler salió a discutir? Pero pues, la verdad, son unas por otras. No le puedes poner tanta cebolla blanca al taco de birria, porque luego se te funde el beso. Esperemos los dioses del baseball no nos castiguen, y ustedes saben a qué me refiero.
Dodgers vs Gigantes, pinche serie más apretada que los leggins de la vecina con cuerpo no tan agraciado, pero que a muchos machos ya con varios botes de cerveza cargando en la panza, la ven como una paloma fina, blanca, bondadosa y hasta de buen cuerpo para comérsela en caldo, guisada como en birria con tortillas hechas a mano.
¿Quién diría que Kike Hernández, utility player boricua que está mirando la pelota en estos playoffs como un aguacate de Guamúchil, Sinaloa, grande y fosforescente con promedio de por vida debajo de los .250 y que ha jugado todas las posiciones, menos catcher, que hasta lo han subido a la loma y carga un wind up muy peculiar para pitchar, a quien Dodgers dejó fuera después de ser campeones y en su primera temporada con Red Sox ya le empató el récord de cuadrangulares en Postemporada al David Ortiz, uno de los jugadores más emblemáticos de la franquicia y para mi es de a huevo que será futuro Hall of Famer de MLB les guste o no, lograría semejante hazaña?

El Gran Kike Hernández | Foto: Getty
¿Quién diría que los Astros, jugando limpio ya que dicen que ya no hacen trampa como muchos lo hicimos en la escuela sobornando a los maestros con alguna botella de vino, con algún otro regalo caro o hasta regalándoles boletos de cine para que te pasarán la materia que nunca pensaste tronarían a los White Sox? Creo que el más feliz de todos es Dusty Baker, ya que tuvo sus peleas y jalones con el gran Tony La Russa en el 2003 a gritos de banca a banca, luego en el 2010 a jalones y gritos en una pelea picosa en Cincinnati.
White Sox ni las manos metió en la serie contra Astros, y la neta, Correa y sus amigos, aunque me caigan bien ese pinche gordo, están callando a medio mundo a cachetada de fino judicial con guante blanco, demostrando que es tiempo con reloj en muñeca de seguir avanzando y llegar otra vez a la Serie Mundial, pero antes de hacer eso tienen que chingarse a Boston, pero la serie Houston la va perdiendo por 2-1.
¿Quién diría que los Dodgers, con una nómina de chingos de centavos, con un chingo de peloteros estrellas en su lineup y gran rotación de pitcheo, estén batallando tanto; desde el juego de comodín? Haciendo sudar a chorros a todos sus fanáticos, pero más a sus dueños que armaron este equipo agresivamente para llegar año con año al baile.
Pero esos Bravos si andan muy bravos y le han sacado los 2 juegos de la serie emocionantemente dejándolos en el terreno azorrillados y ofuscados, con pena y tristeza. Que te ganen por un walk-off hit es agridulce como la chingada, no sabes si entristecerte o reír, es la manera más apretada de perder, pero a veces de tanto pujar a uno también se les salen las lágrimas y empieza a llorar.

Irreconocibles, los Bravos de Atlanta le ganan a los Dodgers en la última entrada | Foto: Getty
Hoy en Los Ángeles tira Walker Buehler por los Dodgers contra Charlie Morton de los Braves, pero nomás acuérdense que los 56,000 pelados que estarán en el Dodger Stadium no van de ‘oquis’ y les digo que desde ayer ya traen en mente sacarles un pedo a todo el cuadro de Atlanta con cuchillos en forma de gritos.
Atentamente: Pliego Villarreal.
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