Pues el 2021 ya se fue, todo se lo llevó el tren, a unos les fue mal y a otros bien, como el peladito este de los White Sox que llegó queriéndose comer todo el buñuelo y no dejarles ni tantita canela a la raza: Yermin Mercedes.
Llegó pegando de 8-8 en su debut, creyó que había tenido agarrado al béisbol de la cintura, que podría mandarlo por hielos como dice la canción al sonido de sus dedos, rompió reglas no escritas y créanme que los dioses del béisbol existen. Tarde o temprano la lumbre al egoísmo derrite, vuela la paloma y no regresa ni pa´ despedirse, y después del regañón severo que le puso el manager Tony La Russa, Yermin Mercedes se empinó y nunca regresó al Big Show.
Y luego el otro loco que agarró Dodgers para hacer la rotación perfecta, Trevor Bauer, que llegó a Los Ángeles disparando tweets y strikes pa´ todos lados. Sus redes sociales encendidas y sacando chispas, pero ahora si que se le pasó la mano y le hizo mañas muy fuertes a su amante. Esta hembra no aguantó tanto jaloneo y golpes bajos sin amor, y fácilmente lo demandó y dicen que Bauer al béisbol de Grandes Ligas ya no regresa en un buen tiempo, aunque ya sabes que aquí el dinero habla cualquier idioma y lo habla muy bien.

Foto: Getty
Hartas cosas bien raras pasaron esta temporada pasada en el béisbol de Grandes Ligas: el campeón Freddy Freeman, el MVP del 2020, el 5 veces all-star, fue ponchado por un primera base llamado Anthony Rizzo en juego de temporada regular. El 7 de julio del año pasado a uno de los mejores pitchers le sacaron la vuelta después de ir arriba por 8 carreras, ¡Así es! Al Max Scherzer le metieron el riel los Padres de San Diego y le ganaron 9-8, los peloteros al béisbol a veces lo aman, pero chingos de lágrimas también se derraman.
Y hablando de los Padres, que como pelotita blanca que llega a las borracheras, se empezó a desinflar y quisieron llamarle al bueno pero este nunca pudo llegar. Pues el pitcher relevista de ellos, Daniel Camarena, llegando al gran equipo por primera vez y en su lugar de origen San Diego, este a huevo que invitó a sus amigos y relativos para irlo a ver y en la mera nariz le pegó a la pelota que le picho el mismo Max Scherzer, Camarena bateó Grand Slam, y es correcto esto pasó en el mismo juego que les platique un párrafo antes.

Scherzer | Foto Getty
Le quiero aplaudir fuertemente al japonés Taira Uematsu, que después de 14 años de llegar a Estados Unidos con un sueño de trabajar en un equipo profesional de Grandes Ligas y laborar un tiempo sin paga, sirviendo jugos de naranja a peloteros, cachando bullpen a la hora que le dijeran, llegando antes y luego cerrando las puertas de los vestidores hasta que se fueran todos. Este año los Gigantes de San Francisco lo llamaron asistente de coach del equipo.
También quiero aplaudirle, y que suene el manazo fuerte, a los fanáticos de Arizona D-backs que les aplaudieron a su equipo como cuando un vato presume su carro que tanto quiere pero que ya el mofle no sopla y prende nomas de bajada. 110 juegos perdidos al igual que Baltimore ¡Qué pinche mugrero!

Rosenthal habló de su despide l Foto: NY Post
Y arrancamos este año con consecuencias del pasado, le quiero aplaudir y ¡Que suene el manazo como en cola de marrano! a Ken Rosenthal, uno de los mejores analistas que tiene Grandes Ligas.
Este señor trabajó 12 años en la cadena MLB Network, y en una columna escribió cosas que todos los reporteros piensan pero no escriben. Rosenthal las puso en papel, no le dio miedo el despido de la cadena donde trabajó tantos años, donde escurría toda su cajeta antes que nadie, francotirador a la frente, dardo al centro, chorro del cántaro y flecha al lomo, vamos a extrañar un chingo a uno de los más reatas columnistas del béisbol Ken Rosenthal.
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