Espero y toda la gente la haya pasado bonito el pasado domingo admirando disfraces, los niños comiendo dulces y las gentes mayores hechos locos tomando sabroso en fiestas y reuniones sin preocuparse siquiera si ganarían premios o no. Les apuesto rotundamente que miles de atuendos los dejaron impresionados y algunos otros pelados no se vistieron como yo. A mi la verdad nunca me gustó pensarle tanto al disfraz, quizá porque ese día cumple años mi mamá y la pasamos muy normal festejándola con sabrosa comida y el tequila que nunca puede faltar.
Pues déjenme decirles que a los Bravos de Atlanta si se les apareció el chamuco y los que estaban muertos en las fiestas de Halloween.
Que culero se han de haber sentido, creo yo, pos´ los vatos empezaron muy salsas pegando Grand Slam apenas cantando el play ball del sexto bat en el orden; Adam Duvall, el center field que apenas está pegando para .218 pero ha sido clutch con 3 jonrones y 10 carreras producidas, es el segundo con más jonrones atrás de Freeman y segundo en carreras producidas atrás de Rosario en playoffs, la gente se volvió loca a gritos y todos creímos que ese juego se llevarían el triunfo pa´ irse a festejar, pero nel.
Los Astros no se rajan y quieran o no, el trío que no tocaba hits en su repertorio está despertando de tanta hueva: Correa, Altuve y Bregman estaban bateando para .125, pero el domingo los 3 pegaron y anotaron y ese amor de sus fanáticos volvió a despertar, esta vez los 3 no estuvieron solos. Para mí, Maldonado se llevó la noche con turnos claves en la hora sexy llevándose al equipo pa´ ganar su juego de eliminación.
Me ha tocado asistir al estadio viejo y nuevo de los Bravos. Algo que me encanta de la fanaticada es el canto y la mano en movimiento con ilusiones de hacha de arriba para abajo en forma vertical; hermosos cantos que te ponen la piel chinita y te hacen recordar el grito de ataque de unos Bravos dándolo todo para que su tribu salga feliz y triunfante.
La Serie Mundial sigue, hoy martes se puede terminar para los Astros, pero estos nomás no se rajan; se levantaron de su tumba y le quieren demostrar al mundo entero que también pueden ser campeones sin pegarle a botes y sin hacer trampa que los ha manchado y golpeado tanto durante estas últimas temporadas. Un dato que me gusta es que Kyle Tucker, center field de Astros, y Maldonado, cátcher de los mismos, no estuvieron en el campeonato ese de la trampa en 2017, estos van llegando al equipo y son los que han pegado en momentos claves para seguir peleando.

El primer campeonato de Astros llegó en 2017 | Foto: Getty
El otro día platicando con el gran Oscar “Buki” Soria, voz oficial de Arizona D-Backs y Naranjeros de Hermosillo, (¡Ah que rica la carne de Sonora) nos dijo que para cualquiera de los 2 equipos quedar campeón sería una bonita historia.
Los Bravos son el equipo que nadie creía y desde 1995 no queda campeones, el que le ganó a los Dodgers, equipo con 106 juegos ganados en la temporada, equipo que le lleva más de 100 millones de dólares de nómina con un lineup empacado de estrellas que se fundieron en el baile ¡Qué chingona historia sería!
Por el otro lado, si gana Houston le mostraría a todos, cómo lo dije antes, que lo hicieron esta vez sin trampa, peleando con juegos de eliminación y ganando 3 al hilo de regreso para volver a dejar el trofeo en casa. A mi la verdad queden estos campeones o no, siempre me caerán gordos por romperme en el 2017 el corazón.
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