Siempre que voy pa´ Ciudad Juárez o al Paso Texas trato de romper mi récord de comerme 6 burros sin miedo de un lugar que tanto me encanta llamado «Crisostomo», la gente local y oriunda de esos lares siempre me dice que estoy loco por la cantidad y que hay mejores burros que esos. Me pueden decir mil burrerías más como Aquimichú, Sarita, Tintán, etc. Pero mientras el gran Crisostomo no me rompa el corazón con su calidad, sabor y sazón, yo ahí me siembro y no me muevo, desde que sé que iré a Ciudad Juárez o a El Paso Texas, comer burritos traigo en la mente y es de respeto llegar al local bañado, y con atuendo decente.
Esta vez fui invitado a tirar la primera bola en el estadio de El Paso Chihuahuas, equipo triple A afiliado de los Padres de San Diego. Ya lo había conocido de hace años atrás, el Southwest University Park es un estadio muy ameno y hermoso, le caben 10,000 gentes para aplaudir y poner jolgorio, y de cualquier lugar se mira bien el juego. Recuerdo la primera vez que fui a ese estadio, fue en el 2015. Los Chihuahuas jugaban contra Las Vegas Aviators, que en esa época eran filial de Los Mets, ahora trabajan con los Atléticos de Oakland, y en ese juego me tocó ver a Noah Syndergard y Brandon Nimo, el primero debutó ese año y el segundo un año después.
Los equipos de Triple A traen unos modos más relajados, algunos nombres y logos que me gustan un chingo como el de Durahm Bulls afiliado a Tampa Bay Rays, Omaha Storm Chasers equipo afiliado a Kansas City Royals, Jacksonville Jumbo Shrimp afiliados a Miami Marlins, los Nasvhille Sounds afiliados a los Cerveceros de Milwaukee, los Alburquerque Isotopes que tienen que ver mucho con la caricatura de los Simpsons y son afiliados a Colorado Rockies, y, por supuesto, Los Chihuahas de El Paso que como ya lo mencioné son afiliados a los Padres de San Diego.

Foto: Pliego Villarreal (Instagram)
Los juegos de Triple A son meramente más familiares en todos los aspectos que los de Grandes Ligas, el fanático no se mete tanto con los peloteros del equipo opuesto y es raro verlos gritar malas palabras, majaderías y mamadas en frente de los niños. La comida es muy buena y es raro ver colas largas para ir a comprar cerveza; es toda una fiesta de cultura y pelota. La estrella de los Chihuahuas en los pasillos se llama Chico y es la mascota del equipo, es un Chihuahua buena onda y querendón que se pone un sarape y baila mariachi con sabor, los niños se enamoran de él, y me tocó escuchar una niña de poco más de 7 años gritándole como si hubiera visto a Michael Jackson o a Elvis Presley, eran gritos de amor y admiración cuando vio a la botarga entrando al diamante.
Pues el día llegó, me levanté muy a gusto y me fui a comer burritos pa´ llegar al millón y tirar la primer pichada; me chingue uno de barbacoa, uno de chile relleno y uno de chicharrón, y quiero brindarle aplausos fuertes de truena dedos al Crisostomo porque otra vez no me falló y sigue siendo mi preferido hoy y siempre de corazón. De ahí regresé al hotel a descansar y descomer para estar listo, nos fuimos al estadio y yo de desesperado como siempre en esas cosas llegue antes de que abrieran, y la neta el nervio en mi cabeza y panza retumbaba segundo a segundo, minuto a minuto , yo solo quería quitarme el pendiente de tirar strike para ponerme a tomar sin preocupaciones y detalles.
Faltaba poco tiempo para que abrieran el Southwest University Park y los burritos otra vez tocaban la puerta para salir de mi organismo, así que decidí ir a un hotel de ahí cerca y entrar al baño del lobby como dueño y quitarme ese peso de encima. Mientras estaba en el retrete empecé a pensar e imaginar cómo sería mi wind up estelar para el momento esperado, termine la evacuación de los burros y me puse a practicar el pitcheo frente al espejo del baño, de pronto, un pelado trabajador del hotel entró y me pregunto «Is everything ok, sir?», y le contesté de buena manera «Yes sir!» sin pensar y sin voltear pa´ atrás me salí de regreso pal estadio. Nos dejaron entrar y me mantuvieron por 40 minutos en un lugar esperando a llevarme al campo, yo solo quería ya tener la pinche pelota y tirarla, bajamos al campo y ahí las piernitas me temblaban como Bambi recién parido, me dieron la bola, hice el windup y tire strike a la esquina y afuera. Ahí sentí como si hubiera ponchado a Pete Rose en alguna Serie Mundial, me aplaudí a mí mismo y me dije: «Pliego Villarreal ahora si vamos a tomar». Relajado y alegre me fui a los lugares, me encontré con mis amigos Juareños y empezamos a disfrutar y ver el deporte que tanto nos gusta riéndonos de cosas y vivencias.

Foto: Pliego Villarreal (Instagram)
Quiero agradecerles a mis amigos José Clarke, Alejandro Terrazas, Luisa Herrera, César Quiroz, Kate, Jorge Ortiz, la gente de El Paso Chihuahuas, los del hotel que me dejaron ir al baño y también al Crisostomo por ser lo que es y no cabe la menor duda, si usted alguna vez está en una ciudad con equipo filial de Triple A, Double A, High A o Single A no deje de ir a divertirse y mirar a las que podrían ser las futuras estrellas de la MLB.
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Pliego Villarreal nos habla de todo acerca del diamante en Hablando del Rey. Echa un vistazo a sus videos y recuerda que tenemos mucho más contenido beisbolero en nuestro canal de YouTube.
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