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Opinión: El Palacio Sultán en la LMB

Pliego Villarreal | julio 2, 2022

Sultanes de Monterrey LMB Beisbol beis estadio

Un auténtico palacio | Arte: Cero Cero (Arnulfo Briones)

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Bueno todos los estadios de la MLB tienen sus trucos pa´ enamorar al fanático, algunos no son tan bonitos pero las maneras, mercadotecnia, comida y ambiente a uno le encanta y de ahí no lo sacan; es como las morras muy guapas pero muy ingratas que nomas escupen mal humor y uno se las imagina en chanclas quejándose y valió madre, y algunas no tan agraciadas pero su campechaneo y picor enamoran a cualquier corazón.

Hace tiempo recuerdo que al Palacio Sultán no se le paraban ni las moscas, y les puedo decir que el primer juego de LMB ahí fue en julio del 90 y que por ahí han desfilado cantantes como la gran Selena (en paz descanse) y cuanta cosa. Pero les seré directo y sincero sin pecado y pa´ no inventarles les contaré cosas que yo he vivido en ese gran recinto.

Mi primer vez en el Palacio fue en 1991, yo tenía 12 años y apenas me enamoraba del béisbol. Recuerdo que mi papá y mi padrino me llevaron al estadio para ver a Fernando Valenzuela pitchar, la verdad yo estaba muy morro y lo que más recuerdo fue cuando mi papá se bajó al campo desde bleachers por el left field para agarrar una bola de foul sin pena que duela. La gente de seguridad lo quería sacar pero se las arregló y regreso a los bleachers donde estábamos sentados, también recuerdo que Fernando Valenzuela pegó hit a la banda contraria y el estadio se caía de brincos, gritos y aplausos, y la verdad no recuerdo quién ganó o perdió, y como les digo puedo investigar para decirles pero no sería mi verdad.

Foto: Sultanes de Monterrey

Después me fui a vivir a los Estados Unidos y ya casi no regrese al estadio hasta hace algunos 10 años que cuando visitaba Monterrey me arrimaba con mis amigos. Pasaban los años y el estadio seguía con la sed de gente, sed de fanáticos, sed de aplausos más fuertes y no solo las poses femeninas del perro sultán, los globos del payaso Pinolillo o el megáfono del gran «Jelipe», es más la gente fuera de Monterrey decía que en la ciudad nada más había botargas en la tele, Rayados, Tigres y carne asada, y que no se sabían otra. Pues dejen les digo a todas esas gentes que Nuevo León es tierra de béisbol y si no pregúntele a Pepe Maiz y los niños campeones, quieran o no eso es gran anécdota pa´ platicar o hasta cantarse en un corrido, de estas tierras benditas del norte se vive machín el béisbol.

Cada juego que asistía tiempo atrás al Palacio Sultán llegaba a comer antes a las sabrosas tortas «Minute» que estaban afuera, para mí era lo mejor que había en el estadio gastronómicamente y todavía siguen y no pierden tradición ni mucho menos sabor. Adentro vendían hamburguesas y hot-dogs calentados en microondas, y lo peor de todo es que metían el plato al micro enfrente de ti, era un mugrero; digo tan siquiera échenme mentiras y díganme que son al carbón, había eso y pos pura mañosera como frituras y la verdad entiendo cómo no iba gente, ¿Pa´ que hacer tanto arguende de comida?

Yo soy de las personas que puedo ver un juego de beisbol solo y a veces hasta me gusta más que andar explicando de qué se trata el cuento y cómo se amarra el mecate en un lienzo, también era un batallar pa´ invitar amigos y me siguieran el tiro ya que me decían que estaban jalando o que estaban en una junta, cuando en realidad todos mis amigos son muy pedotes, pero entiendo que el béisbol no es pa´ todos. Aquí el reto era ¿cómo llevar gente a uno de los estadios más grandes de México y Latinoamérica para que no se viera tan vacío? La vista es brutalmente sincera, si tu miras una cantina sola es porque no hay cotorreo y la próxima vez le piensas 2 veces pa´ ir y tomarte un bote escuchando canciones de rockola vieja y queriendo bailar con la mesera.

Foto: Sultanes de Monterrey.

Pasaron los años, remodelaron el Palacio, entró una empresa conocida apoyando con ideas así como centavos pa´ llenar el estadio y el diamante regio se volvió digno de volver a traer equipos de Grandes Ligas. El alimento, que para mí es primordial en un evento, mejoró al 100%; tacos, tortas, alitas, pizza, el famoso hot-dog de cuadra y media para mi es el mejor. El palacio es para presumirse, para disfrutarse con la raza, uno desde que va llegando siente todo el sabor del norte en la terraza sultán, este escenario donde han tocado conjuntos regionales nuevos y ya de antaño como Los Humildes o Don Catarino Leos. La fiesta del béisbol empieza ahí mero, uno empieza con las promociones de comidas y cerveza dando vueltas pa´ comprarte un bonito souvenir en la tienda que lo tiene todo lo del equipo de casa a buena calidad y precio.

Y cuando el umpire grita playball empieza lo bueno: el desfile de los vendedores ofreciendo botana, comida fuerte y hasta nieve por aquello de lo calores regios, la mazorca en vaso no falta con un vato ahí que te cuenta chistes cada vez que grita su producto, la señora de las cervezas que baila y perrea de una manera muy profesional, el que vende pan y sale en la pantalla haciendo cara de caricatura comiendo una dona de chocolate, el perro sultán fotografiándose con los niños, y así sobran personajes.

La cultura sultán es picosa, como todo norteño. La raza es llevadona pero siempre a un límite, sin meterse tan adentro por aquello de los pleitos, y sé que a lo mejor muchos fanáticos puritanos y old school del beisbol odian todo eso; no les agrada que las muchachitas nada más vayan al estadio para tomarse la foto sin entender nada del juego, tampoco les agrada que hagan la viborita los fanáticos paseando por los pasillos del estadio, y se entiende muy claro, sé que el rey de los deportes merece respeto, pero también la gente que va al estadio para vivir el béisbol a su manera merece el mismo respeto también, yo no estoy a favor ni en contra , yo solo lo disfruto.

En el palacio sultán las pelotas que caen de foul no nos las guardamos, mejor se las damos a los niños.
En el palacio sultán cantamos y bailamos después que el pitcher hace de la loma su pichada, disparó y tiró.
En el palacio sultán no les chiflamos ni ofendemos a las mujeres, se les respeta siempre y las saludamos cordialmente.
En el palacio sultán no hay discriminación de razas ni de sexo, todos por igual, equidad y respeto.
En el palacio sultán varias parejas se han casado, el béisbol deporte sagrado.
En el palacio sultán también disfrutamos del asador y carne asada, no nada más en el rancho y en la casa.
En el palacio sultán la cerveza helada nunca va a faltar, nomás abusado y no hagas un papelón, hay que saber tomar.
En el palacio sultán no decimos malas palabras enfrente de los niños, pendejo te ves, y la verdad yo tampoco soy muy fino.
A lo mejor otros estadios son adornados con focos caros, pantallas más grandes, fuego, vista al mar, porristas chulas, y toda una maravilla, pero al Palacio sultán lo adorna el Cerro de la Silla.

Aquí les dejo 3 pensamientos de amigos míos que han vivido más el estadio que ningún otro.

«Majestuoso imponente y único, así recuerdo el primer día que pise el nuevo parque de béisbol, el estadio Monterrey ahora Palacio sultán. Un parque donde muchos sueños se han hecho realidad donde se han escrito grandes historias del beisbol, donde la magia se hace presente y los sueños viven eternamente, esa es la casa de los Fantasmas Grises, los Sultanes los de casa”. – Blanca Cisneros

Foto: Sultanes de Monterrey

«El estadio de beisbol Monterrey o Mobile Super o como le llamen, eso no tiene menor importancia, porque lo mejor es que tiene vida propia, una magia muy especial que al entrar se olvidan todos nuestros problemas, todas nuestras angustias. Su diamante tiene una atracción maravillosa y más cuando verdaderos titanes del beisbol saltan a su grama artificial, los considero mi casa donde he pasado momentos extraordinarios y donde he conocido a grandes amigos que perduraran por siempre.! ¡Que viva el estadio de beisbol Monterrey!”. – Doctor Cesar Tello

Foto: Sultanes de Monterrey

«Cada que pienso en el estadio Monterrey llegan grandes emociones a mi mente. El Palacio sultán ha sido mi casa las ultimas 3 décadas, ahí he pasado gran parte de mi vida, vio formar mi familia, sus pasillos han visto crecer a mis hijos, he sido testigo de diferentes momentos, algunos tristes, pero en su mayoría grandes alegrías. Llegar a este escenario, es entrar al túnel del tiempo, sus olores, sus colores, son béisbol, y he sido privilegiado para ver, narrar la historia en primera fila. Gracias Estadio de Beisbol Monterrey por bendecirme con la oportunidad de ser parte de tu brillante historia, gracias, Palacio Sultán». –  Alejandro Campos

Foto: Sultanes de Monterrey

***

Pliego Villarreal nos habla de todo acerca del diamante en Hablando del Rey. Echa un vistazo a sus videos y recuerda que tenemos mucho más contenido beisbolero en nuestro canal de YouTube.

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