La Selección de Nigeria tomó una decisión contundente al negarse a disputar su encuentro contra Libia en los clasificatorios de la Copa Africana de Naciones 2025. Esta medida surgió tras denunciar condiciones de «trato inhumano» en su llegada a Libia, donde vivieron una serie de situaciones que atentaron contra su dignidad y seguridad.
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Retenidos en un aeropuerto por más de 15 horas
Los futbolistas nigerianos denunciaron que fueron retenidos en un aeropuerto libio durante más de 15 horas, sin acceso a comida, bebida ni medios de comunicación. Según reportes de la Federación Nigeriana de Fútbol (NFF), su avión fue desviado de manera inesperada a un aeropuerto abandonado, lejos de su destino original en Bengasi. Esto generó confusión y malestar entre los jugadores, quienes además afirmaron que las puertas del aeropuerto fueron cerradas, dejándolos aislados.
El capitán del equipo, William Troost-Ekong, expresó en redes sociales que el desvío del avión y las condiciones en las que se encontraban parecían una estrategia para jugar «juegos psicológicos» antes del partido. «Más de 12 horas en un aeropuerto sin comida ni bebida, con el avión desviado y sin justificación. Todo parece ser parte de un juego psicológico», afirmó el capitán.
See this dragon carry bus come after 16 hours
Come Dey video pic.twitter.com/cP7Tv20Bce— Victor Boniface (@boniface_jrn) October 14, 2024
Denuncia pública y rechazo al partido
La situación no solo afectó físicamente a los jugadores, sino que también sembró preocupación sobre su seguridad. Troost-Ekong dejó claro que el equipo no estaba dispuesto a realizar el viaje de tres horas en autobús desde Al-Abraq hasta Benina, donde estaba programado el partido. «Como capitán y de acuerdo con el equipo, hemos decidido no jugar este partido. Les dejamos los puntos», comunicó en sus redes sociales.
La denuncia pública del equipo nigeriano fue respaldada por otros jugadores como Kelechi Iheanacho, Chidera Ejuke y Samu Chukwueze, quienes también compartieron su indignación en redes sociales. Las publicaciones describen un trato abusivo, donde se les cortó la conexión telefónica y se les privó de alimentos, lo que hizo que la situación fuera aún más tensa.
¿Fallo de las autoridades libias?
El hecho de que las autoridades libias no enviaran vehículos ni personal de recepción para los jugadores de Nigeria añade otro nivel de gravedad al incidente. Según el comunicado oficial de la NFF, el equipo había hecho arreglos para contar con transporte adecuado, pero estos planes fueron frustrados cuando su avión fue desviado a un aeropuerto más pequeño y alejado. «No entendemos cómo se nos ha tratado de esta manera, es un comportamiento vergonzoso», comentó Troost-Ekong en su publicación.
Este tipo de situaciones no es del todo nueva en el fútbol africano, pero lo ocurrido con la selección de Nigeria en Libia ha captado la atención de los medios internacionales debido a la magnitud de las denuncias. El propio Troost-Ekong afirmó que nunca había vivido algo similar, ni siquiera el piloto tunecino a cargo del vuelo, quien declaró que lo ocurrido era insólito.
La Confederación Africana de Fútbol toma cartas en el asunto
Ante la gravedad de las denuncias, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha sido informada de los hechos, y se espera que tome medidas para investigar y sancionar lo ocurrido. El comunicado de la NFF deja claro que la federación ha presentado una queja formal, esperando que se haga justicia para evitar que situaciones de este tipo vuelvan a ocurrir en el futuro.
Mientras tanto, el equipo nigeriano ha decidido regresar a casa, con la convicción de que su seguridad y dignidad son prioridades que no pueden negociarse, ni siquiera por el deporte. La Copa Africana de Naciones 2025 continúa, pero este incidente deja un mensaje claro: los futbolistas no están dispuestos a tolerar condiciones inhumanas, independientemente de las repercusiones deportivas.
En resumen, el rechazo de Nigeria a disputar el partido contra Libia es un llamado de atención a las autoridades del fútbol africano sobre la necesidad de garantizar condiciones justas y seguras para los jugadores, dentro y fuera del campo.

