Un lamentable episodio de violencia se vivió este sábado 1 de octubre en el futbol de Indonesia por disturbios entre aficionados. Todo ocurrió durante el encuentro entre Arema FC y Persebaya Surabaya, y de acuerdo con los primeros reportes de las autoridades locales, más de un centenar de personas fallecieron.
Arema y Persebaya se vieron las caras por la Jornada 11 de la Liga 1 de Indonesia en el Kanjuruhan Stadium de la ciudad de Malang. Los hechos ocurrieron tras la derrota del equipo local por marcador de 2-3; situación que desató la furia de cientos de aficionados que invadieron el campo en cuestión de minutos.
BREAKING: At least 127 people killed, 180 injured in riot at football stadium in Indonesia, police say pic.twitter.com/WmuI67yJoi
— BNO News (@BNONews) October 1, 2022
La Policía intervino de inmediato y utilizó gases lacrimógenos para tratar de controlar la situación, pero todo se complicó con el correr de los minutos. Videos que circulan en redes sociales muestran los enfrentamientos entre fanáticos y personal de seguridad.
Nico Afinta, jefe de la Policía de la Provincia de Java Oriental, dio a conocer el primer reporte de lo ocurrido e informó que al menos 129 personas perdieron la vida. Según los medios locales, la mayoría de las muertes se produjeron por asfixia y aplastamiento en las gradas, y entre los fallecidos se encuentran dos policías.
¡TRAGEDIA EN INDONESIA!
Se reportan 127 muertos y 180 heridos después de una batalla campal durante la disputa del partido de fútbol entre el Arena FC y Persebaya Surabaya, en Kanjuruhan, Indonesia.pic.twitter.com/VOUjWzybiA
— PLATINUM Sports (@PS_SportsTV) October 2, 2022
Cerca de 200 personas resultaron heridas y tanto jugadores, como cuerpos técnicos y árbitros resultaron ilesos tras la batalla campal. La Asociación de Futbol del país asiático compartió sus condolencias por lo ocurrido en Kanjuruhan Stadium y dio a conocer que el campeonato se suspenderá al menos por una semana.
El máximo organismo del balompié en Indonesia también informó que realizará las investigaciones correspondientes y contempla que el Arema juegue a puerta cerrada el resto de la temporada. Por su parte, la Policía señaló a los aficionados como responsables del incidente, ya que no acataron los protocolos de seguridad.
«Las fuerzas de seguridad se vieron obligadas a disparar gases lacrimógenos. Si los fanáticos hubieran obedecido las reglas, este incidente no habría ocurrido. Esperemos que este tipo de incidentes no vuelvan a suceder», informó Nico Afinta.
https://twitter.com/PSSI/status/1576295085855023104
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