Si hay un inmueble de fútbol que tiene mucha historia en la capital del país y en todo México, el Estado Olímpico Universitario no es la excepción, siendo un «templo» del deporte en toda la expresión de la palabra.
No solamente la cuestión deportiva es lo relevante en este inmueble, sino todo lo que lo caracteriza como Patrimonio Cultural de la Humanidad, por lo que hoy veremos quién construyó el Estadio Olímpico Universitario y algunas de sus curiosidades.
¿Quién construyó el Estadio Olímpico Universitario?
En el Estadio Olímpico Universitario, un lugar que irradia historia y pasión deportiva, se forjaron momentos inolvidables que perduran en la memoria colectiva. Fue el escenario de los Juegos Olímpicos de México 1968, una celebración que se erige como la más emotiva y alegre en la historia de los Juegos Olímpicos modernos hasta aquel entonces. Aquí, los atletas no solo compitieron en la pista de tartán, sino que también hicieron una fiesta en su cancha, cantaron y bailaron, contagiando de alegría a las tribunas abarrotadas.
Este icónico estadio, concebido por los visionarios arquitectos Augusto Pérez Palacios, Raúl Salinas Moro, y Jorge Bravo Jiménez, vio su primera piedra colocada el 7 de agosto de 1950. Desde su concepción, se proyectó como un símbolo del futuro del deporte, adoptando las tecnologías más avanzadas de su época. Además, se abrazó el arte con la tarea encomendada al gran muralista Diego Rivera, quien dejó una huella en los taludes del estadio con su obra «La universidad, la familia y el deporte en México», aunque lamentablemente quedó inconclusa debido al fallecimiento del autor.
Hermosura de estadio y mural | Foto: Mexsport
Eventos que han ocurrido en el Estadio Olímpico Universitario
El Estadio Universitario, como se le llamó inicialmente, abrió sus puertas el 20 de noviembre de 1952, en una ceremonia inaugurada por el entonces presidente Miguel Alemán Valdés y el rector de la UNAM, Luis Garrido Díaz. Fue en esta fecha cuando albergó las primeras actividades de los II Juegos Juveniles Nacionales.
No obstante, en la memoria colectiva persiste la idea de que su inauguración se llevó a cabo con un emocionante partido de futbol americano, el clásico número XXIV, que enfrentó a los Pumas de la UNAM contra los Burros Blancos del IPN el 29 de noviembre. Ese día, el estadio alcanzó su primer lleno total, con más de cien mil espectadores, incluyendo a personas que ocuparon pasillos y áreas laterales a la cancha, principalmente jóvenes estudiantes.
Este día se convirtió en un hito para los Pumas, ya que en un emocionante encuentro, lograron darle la vuelta al marcador en los últimos minutos, venciendo a su acérrimo rival por 20-19. Desde entonces, el Estadio ha sido el hogar del equipo de Futbol Americano y de los felinos universitarios en general.
Han habido varios momentos históricos como los Juegos Panamericanos de !955 y el Campeonato Panamericano de Fútbol; sin embargo, el momento culminante llegó en 1968 con la inauguración de los Juegos Olímpicos. Antes de ello, se realizaron importantes modificaciones al campo, se instaló una pista de tartán y se mejoró el sistema de iluminación para satisfacer las necesidades de las competencias olímpicas.
También se presentaron innovaciones como la pizarra electrónica y un pebetero más moderno, que fue encendido por la joven deportista de tan solo 20 años, Enriqueta Basilio, convirtiéndola en la primera mujer en llevar el fuego olímpico en su fase final, después de subir los 93 escalones que unían la pista con el pebetero. Así, se cumplió un sueño y se dio inicio oficialmente a los juegos.
En 1986, el estadio fue una de las sedes de la Copa Mundial de Futbol, y en 1990 también albergó los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Este recinto multiusos ha sido el escenario de competencias atléticas, partidos de futbol americano y soccer, galas atléticas, maratones, conciertos de rock, ceremonias deportivas, y exámenes de ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México, entre otros eventos. A lo largo de los años, ha sido testigo de los éxitos de sus equipos de futbol americano de categoría mayor y del ascenso a primera división de su equipo profesional de futbol soccer, sumando varios de sus siete campeonatos.
A medida que pasan los años, este estadio icónico se mantiene vigente, con sus 50,000 aficionados de capacidad que siguen acudiendo en masa a cada evento deportivo, infundiendo vitalidad en cada rincón de su estructura.
Enriqueta Basilio subiendo rumbo al pebetero de los Juegos Olímpicos México 68 en el Estadio Olímpico Universitario | Foto: @historia_mexico (Twitter)
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