La Historia Completa del Club de Fútbol Cruz Azul: Grandeza, Gloria y Sufrimiento
La historia del Club de Fútbol Cruz Azul es una narrativa fascinante que abarca casi un siglo de existencia, caracterizada por momentos de gloria suprema y períodos de profundo sufrimiento que han forjado la identidad de uno de los clubes más emblemáticos del fútbol mexicano, en Cero Cero les traemos las historias de los equipos mexicanos para que siempre tengan ese contexto que enriquece a la aficion.
Desde su humilde fundación en 1927 por trabajadores de una cementera en Hidalgo hasta convertirse en uno de los «cuatro grandes» del fútbol mexicano, Cruz Azul ha acumulado nueve títulos de liga, seis campeonatos de Concacaf, y paradójicamente, se ha convertido en el equipo con más finales perdidas en la historia del fútbol mexicano con doce subcampeonatos.
Su trayectoria está marcada por la creación del término «cruzazulear«, que describe la tendencia del equipo a perder de manera dramática cuando está cerca del triunfo, una característica que ha definido gran parte de su historia moderna y que refleja la complejidad emocional que representa seguir a La Máquina Cementera.

Los Orígenes y Fundación: De la Cementera al Fútbol
La historia del Cruz Azul comienza mucho antes de su fundación oficial como club de fútbol, remontándose a 1881 cuando el empresario inglés Henry Gibbon estableció una fábrica de cal hidráulica en la antigua Hacienda de Jasso, estado de Hidalgo, a la que nombró «La Cruz Azul«.
Esta empresa cementera se convertiría en el corazón de una comunidad trabajadora que, décadas después, daría vida a uno de los equipos de fútbol más importantes de México. El 22 de mayo de 1927 se fundó oficialmente el club de fútbol Cruz Azul en Jasso, Hidalgo, por iniciativa de la sociedad mercantil Cooperativa La Cruz Azul SCL. Los trabajadores de la cementera llevaban años practicando deportes como béisbol y fútbol de manera recreativa, pero para 1927 decidieron consolidarse específicamente en la disciplina futbolística.
La figura del doctor Carlos Garcés fue fundamental en este proceso fundacional, ya que este joven guanajuatense de apenas 27 años de edad era el dentista de los trabajadores de la fábrica y aprovechaba cada viaje a Jasso para atenderlos y contagiarlos de su pasión por el fútbol. Garcés se convirtió en uno de los pilares donde, a la par de la cementera, el club de fútbol comenzaba a forjar su grandeza.
Otro personaje clave en estos primeros años fue Guillermo Álvarez Macías, un joven trabajador de la empresa que jugaba como mediocampista y algunas veces como centro delantero, defensa central o hasta como portero, según los recuerdos de sus compañeros. Álvarez Macías más tarde se convertiría en una figura fundamental en la historia de la cooperativa y del club.
Los colores distintivos del club, azul, blanco y rojo, tienen un origen vinculado directamente a la historia de la empresa cementera y según diversos relatos, estos colores fueron tomados de la bandera británica en reconocimiento a Henry Gibbon, el ciudadano inglés que tuvo un papel fundamental en los inicios de la compañía desde 1881.
Esta conexión histórica con Inglaterra no solo definió la identidad visual del club, sino que también simbolizó el carácter internacional y progresista que caracterizaría a la institución a lo largo de su historia.
Los Años de Amateur y la Preparación para el Profesionalismo
Durante su primera etapa como club de fútbol amateur, Cruz Azul participó en la Primera División Amateur del Estado de Hidalgo desde 1932 hasta 1961, un período que se extendió por casi tres décadas. Los equipos estaban conformados exclusivamente por trabajadores de la cooperativa, manteniendo así el carácter obrero y comunitario que había caracterizado al club desde su fundación.
Durante estos años de amateurismo, Cruz Azul logró conquistar 15 campeonatos estatales, estableciendo una tradición ganadora que más tarde se trasladaría al ámbito profesional. Su primer encuentro oficial fue memorable: una victoria sobre Jilotepec con la impresionante cifra de 16 goles anotados, una demostración temprana del poder ofensivo que caracterizaría al equipo.
El proceso de transformación hacia el profesionalismo comenzó en 1960, cuando el club fue invitado por el Comité de la Segunda División a integrarse al fútbol profesional mexicano. Esta decisión no fue tomada a la ligera y representó un cambio fundamental en la filosofía y estructura del club.
Guillermo Álvarez Macías, quien había asumido el cargo de presidente del consejo de administración en 1953, jugó un papel crucial en esta transición, marcando un paso fundamental hacia la modernidad y la productividad del club. La inscripción a la Federación Mexicana de Fútbol se dio en 1961, después de que invitaran al equipo a participar en una copa de Segunda División donde participaron también Zamora, Querétaro y Pumas.
En su primera temporada completa en el fútbol profesional, la 1961-62, Cruz Azul demostró inmediatamente su potencial al alcanzar las semifinales del campeonato. Este rendimiento temprano en el profesionalismo indicaba que el club tenía las bases necesarias para competir al más alto nivel. La preparación durante los años de amateur había sido exhaustiva y meticulosa, creando una cultura de trabajo y dedicación que se convertiría en el sello distintivo de La Máquina Cementera.
El Ascenso Histórico de 1964: El Nacimiento de La Máquina
El 19 de enero de 1964 marca una fecha histórica en los anales del fútbol mexicano, cuando Cruz Azul logró el campeonato de la Segunda División tras golear 7-1 al Zamora, consiguiendo así su ascenso al máximo circuito del fútbol mexicano. Este título fue descrito por Roberto Reynoso, uno de los héroes celestes de aquella época, como un campeonato «inesperado», ya que el equipo no había sido formado con la expectativa específica de ascender, sino simplemente para dar alegría a los pobladores de Jasso.
La campaña 1963-64 fue dirigida técnicamente por el entrenador húngaro Jorge Marik, quien logró el título de la Segunda División y el histórico ascenso.
El primer partido de Cruz Azul en Primera División se jugó el 23 de febrero de 1964 en el torneo de Copa 1963-64, visitando al Necaxa con quien perdió 1-0. En el torneo de Liga, Cruz Azul jugó su primer partido el 6 de junio de 1964 en Monterrey, siendo goleado 4-1 por el Monterrey. Sin embargo, el primer triunfo de los cementeros aconteció en la tercera fecha del campeonato y tuvo lugar en Guadalajara al vencer 3-2 al Oro. Cruz Azul terminó su primera temporada en el máximo circuito en el octavo lugar, un resultado respetable para un equipo recién ascendido.
La transición de Segunda a Primera División no fue solo un cambio de categoría, sino una transformación completa en la estructura y ambiciones del club. Roberto Reynoso relató que «nuestra misión, nuestra ilusión y nuestro deseo era jugar nada más», pero una vez en Primera División, las expectativas y responsabilidades cambiaron dramáticamente. El equipo que logró el ascenso no estaba compuesto por estrellas o jugadores costosos, sino por trabajadores comprometidos que habían desarrollado un estilo de juego basado en la garra, el cariño y la dedicación.
La Época Dorada: Los Años 60 y 70
La verdadera explosión de Cruz Azul como potencia del fútbol mexicano se dio a partir de finales de la década de 1960, cuando comenzó a escribir las páginas más gloriosas de su historia. En la temporada 1968-69, apenas cinco años después de haber ascendido a Primera División, Cruz Azul aseguró el liderato general y obtuvo su primer título de Liga al derrotar al León como visitante por 3 a 2.
Los goles cementeros fueron realizados por Fernando Bustos (8), Antonio Munguía (19) y un autogol del leonés Efraín Loza (47). Esta temporada fue histórica porque Cruz Azul ganó los tres títulos disponibles: Liga, Copa y Campeón de Campeones, estableciendo un precedente de dominio que caracterizaría a La Máquina durante los siguientes años.
A partir de finales de la década de los 60 y durante los años 70, la Primera División en México literalmente «se pintó de color azul». Durante esta época dorada, Cruz Azul conquistó siete de los nueve títulos de liga que ostenta hasta el momento: 1968-69, México 1970, 1971-72, 1972-73, 1973-74, 1978-79, y 1979-80.
Este período de dominancia absoluta estableció a Cruz Azul como una verdadera «máquina» futbolística que avasallaba a sus rivales con una combinación letal de técnica, táctica y poderío físico. El estilo de juego desarrollado durante estos años se caracterizaba por un fútbol ofensivo, directo y efectivo que emocionaba a las multitudes y aterrorizaba a los equipos rivales.
La década de 1970 fue particularmente fructífera para Cruz Azul, consolidando su reputación como el equipo a vencer en el fútbol mexicano. Durante estos años, el club no solo acumuló títulos nacionales, sino que también comenzó a proyectarse internacionalmente, participando en competencias continentales y estableciendo las bases para lo que se convertiría en una de las trayectorias internacionales más exitosas del fútbol mexicano.
La consistencia mostrada durante esta época dorada estableció estándares de excelencia que definirían las expectativas sobre Cruz Azul durante las décadas siguientes.

Conquistas Internacionales: Dominio en Concacaf
El éxito de Cruz Azul no se limitó al ámbito nacional, sino que se extendió magistralmente al panorama internacional, especialmente en la región de Concacaf, donde el club cementero se estableció como una verdadera potencia continental. Cruz Azul debutó en competencias internacionales en 1969, apenas cinco años después de llegar a Primera División, participando junto a Toluca en la quinta edición del torneo de Concacaf.
Su primera conquista internacional llegó el 30 de septiembre de 1969, cuando vencieron 1-0 a Comunicaciones de Guatemala con un gol agónico del defensor Alejandrez, levantando así su primer trofeo internacional. Este era su cuarto título en cuestión de cuatro meses: Liga, Copa México, Campeón de Campeones y Concacaf, momento en que verdaderamente «nació La Máquina».
El dominio continental de Cruz Azul en los primeros años fue absolutamente aplastante. En 1970, el club defendió exitosamente su título, llegando automáticamente al bicampeonato cuando Saprissa de Costa Rica y Transvaal de Surinam se retiraron del torneo.
El tricampeonato de 1971 fue la consagración de Octavio «Centavo» Muciño como una leyenda celeste, quien anotó nueve goles en siete partidos, incluyendo un hat-trick sobre Estrella en un partido que terminó 9-0 y un doblete en la final. Este récord goleador se mantuvo durante décadas hasta que en 2011 otro jugador celeste, Javier Orozco, lo superó.
A lo largo de su historia, Cruz Azul ha conquistado seis títulos de Concachampions (1969, 1970, 1971, 1996, 1997, 2014) y ha disputado nueve finales en total, siendo el equipo que más finales ha jugado en la historia del certamen. Los años 1996 y 1997 marcaron el regreso de Cruz Azul al protagonismo internacional después de más de dos décadas, con Carlos Hermosillo como una de las figuras destacadas.
El más reciente de estos títulos llegó en 2014, cuando Cruz Azul superó en la final a Toluca con marcador global de 1-1, ganando gracias al gol de visitante. Actualmente, Cruz Azul está en la final de Concachampions 2025 contra Vancouver Whitecaps, con la oportunidad de convertirse en el equipo con más títulos de Concacaf al conseguir su séptimo campeonato.
El Nacimiento del Término «Cruzazulear»: Una Tragedia Lingüística
Uno de los aspectos más dolorosos y paradójicos de la historia de Cruz Azul es la creación y popularización del término «cruzazulear», una palabra que ha trascendido el ámbito deportivo para convertirse en parte del vocabulario popular mexicano.
Los primeros registros de la existencia de esta palabra se remontan a 2013, pero su uso se popularizó hasta 2016 debido a una derrota inverosímil del Club Deportivo Cruz Azul ante su archirrival, el Club América. Según la Academia Mexicana de la Lengua, la palabra «se popularizó y extendió a finales de 2016, después de que el equipo mexicano de fútbol Cruz Azul perdiera contra el América un partido por cuatro goles en los últimos minutos a pesar de haber ido ganando por tres goles a cero».
El episodio más emblemático que define el concepto de «cruzazulear» fue la final del Clausura 2013 contra el América, un partido que parecía ganado y que se esfumó de forma increíble en los últimos minutos. Esta «Cruzazuleada», como se le conoce a este episodio específico, es quizás la derrota más dolorosa en la historia del club y se ha convertido en el paradigma de lo que significa perder cuando el triunfo parecía asegurado.
Con el marcador a favor y el tiempo a punto de cumplirse, Cruz Azul vio cómo el América le empataba el partido de manera dramática, convirtiendo lo que debería haber sido una celebración en una tragedia deportiva que marcó a toda una generación de aficionados celestes.
La trascendencia de este término va más allá del fútbol, ya que múltiples medios de comunicación comenzaron a utilizar esta voz hasta extender su uso y significado a situaciones de la vida cotidiana donde alguien está cerca del triunfo y lo pierde de manera inesperada. Este fenómeno lingüístico refleja cómo el sufrimiento de los aficionados de Cruz Azul ha permeado la cultura popular mexicana, convirtiendo al club en un símbolo de la fragilidad del éxito y la crueldad del destino deportivo.
Los Peores Momentos: Sequías y Humillaciones
La historia de Cruz Azul está marcada por períodos de profundo sufrimiento que han puesto a prueba la fidelidad de su afición y han dejado cicatrices imborrables en el corazón de todo seguidor celeste. Cruz Azul ostenta el doloroso récord de ser el equipo con más finales perdidas en la historia de la Liga MX, acumulando doce subcampeonatos que representan décadas de frustración y esperanzas truncadas.
Estas finales perdidas abarcan diferentes épocas y rivales: perdió contra Guadalajara, Pumas UNAM, América, Necaxa, Pachuca, Toluca, y más recientemente contra América en 2024, reafirmando su lugar como el equipo con más finales perdidas en la historia del torneo.
Uno de los capítulos más oscuros en la historia reciente del club ocurrió el 20 de agosto de 2022, cuando Cruz Azul sufrió una de las derrotas más humillantes en la historia del fútbol mexicano: un 7-0 en contra frente a un rival. Esta goleada representó no solo una humillación deportiva, sino también un punto de inflexión que demostró la profundidad de la crisis institucional que atravesaba el club en ese momento.
La magnitud de esta derrota fue tal que se convirtió en uno de los resultados más recordados por razones completamente erróneas, sumándose a la lista de momentos que prefieren olvidar los aficionados celestes.
La paradoja más cruel de la historia reciente de Cruz Azul se evidenció entre 2021 y 2022, cuando el club pasó de romper una sequía de 23 años y medio sin títulos en mayo de 2021 tras vencer a Santos en el Estadio Azteca, a disputar apenas 15 meses después un partido para evitar ser el último lugar de la tabla general de la Liga MX.
Esta caída dramática desde la cima del fútbol mexicano hasta el fondo de la tabla ilustra perfectamente la montaña rusa emocional que caracteriza a Cruz Azul. En ese momento crítico de agosto de 2022, el equipo llegó con ocho unidades, producto de dos triunfos, dos empates y seis derrotas, además de ser la peor defensiva con 25 anotaciones en contra.
La Sequía de 23 Años: El Desierto del Título
El período más doloroso en la historia moderna de Cruz Azul fue sin duda la sequía de 23 años y medio sin títulos que se extendió desde 1997 hasta 2021, un desierto competitivo que definió a toda una generación de aficionados celestes. Durante este período, La Máquina acumuló seis finales perdidas, lo que dio vida al famoso «verbo» de cruzazulear y estableció al club como un símbolo de frustración deportiva.
Cada final perdida durante este período agregaba más peso a la maldición que parecía perseguir al club, creando una psicología colectiva de pessimismo y expectativas truncadas que afectaba tanto a jugadores como a aficionados.
Esta sequía no fue simplemente una ausencia de títulos, sino una sucesión constante de esperanzas elevadas seguidas de decepciones devastadoras. Cruz Azul llegaba consistentemente a instancias finales, demostrando que tenía la calidad futbolística necesaria para competir al más alto nivel, pero invariablemente encontraba maneras dramáticas de perder cuando el título estaba al alcance de sus manos.
Esta característica creó una narrativa cultural alrededor del club que trascendió el ámbito deportivo, convirtiendo a Cruz Azul en un personaje trágico del fútbol mexicano.
La ruptura de esta maldición finalmente llegó en el Guardianes 2021, cuando Cruz Azul, tras una brillante temporada que los catapultó al primer lugar de la tabla general, logró mantener la calma en la final y derrotar a Santos Laguna.
En la ida, los cementeros se impusieron 1-0 a los laguneros en el estadio TSM, y para el duelo de vuelta en el estadio Azteca, se registró empate a un gol, con lo que La Máquina finalmente se coronó y puso fin a la maldición de 23 años sin título. Este momento representó no solo una victoria deportiva, sino una liberación emocional para millones de aficionados que habían sufrido durante más de dos décadas.
El Renacimiento y la Actualidad
El título del Guardianes 2021 marcó el inicio de una nueva era para Cruz Azul, aunque esta renovación no ha estado exenta de altibajos característicos del club. El equipo dirigido por Juan Reynoso no solo logró romper la sequía, sino que lo hizo de manera convincente, demostrando un fútbol sólido y una mentalidad ganadora que había estado ausente durante décadas.
Sin embargo, la historia de Cruz Azul continuó escribiéndose con los típicos contrastes que caracterizan al club, ya que apenas un año después del título, el equipo se encontraba luchando para evitar el último lugar de la tabla.
En el ámbito internacional, Cruz Azul ha mostrado señales de renacimiento al clasificar para la final de la Concachampions 2025, donde enfrentará a Vancouver Whitecaps con la oportunidad de conquistar su séptimo título de Concacaf.
La eliminación de Tigres con un marcador global de 2-1 demostró que el club mantiene su capacidad para competir al más alto nivel internacional. Este logro es particularmente significativo porque representa el regreso de Cruz Azul a una final de Concachampions después de más de una década, ya que su último título en esta competencia fue en 2014.
Recientemente, Cruz Azul también ha estado activo en el ámbito doméstico, llegando a la final del Clausura 2024 contra el América, aunque nuevamente sufrió la decepción de perder y sumar su subcampeonato número 12 en la Liga MX. Esta final perdida reafirmó el lugar de Cruz Azul como el equipo con más finales perdidas en la historia del torneo, demostrando que, a pesar de los éxitos recientes, algunos patrones históricos del club siguen presentes.
El partido se decidió con un solitario gol de Henry Martín, y a pesar de las múltiples oportunidades del conjunto celeste que dieron pie a las intervenciones heroicas del portero Ángel Malagón, La Máquina no pudo evitar otra final perdida.
Conclusión: Un Legado de Grandeza y Sufrimiento
La historia del Club de Fútbol Cruz Azul representa una de las narrativas más complejas y emotivas del fútbol mexicano, combinando momentos de grandeza absoluta con períodos de sufrimiento que han definido la identidad del club y de su afición. Con nueve títulos de liga, seis campeonatos de Concacaf, y un palmarés que lo posiciona como el tercer equipo más laureado del fútbol mexicano con 24 títulos oficiales, Cruz Azul ha demostrado consistentemente su capacidad para competir al más alto nivel.
Sin embargo, estos logros están inevitablemente entrelazados con doce subcampeonatos en Liga MX, el récord de más finales perdidas en la historia del torneo, y la creación de un término que simboliza la crueldad del destino deportivo.
La dualidad de Cruz Azul se refleja en cada aspecto de su historia: desde sus orígenes humildes como equipo de trabajadores de una cementera hasta convertirse en uno de los «cuatro grandes» del fútbol mexicano, desde su época dorada en los años 70 hasta la sequía de 23 años que atormentó a generaciones de aficionados, desde momentos de gloria internacional hasta humillaciones que quedan grabadas en la memoria colectiva.
Esta montaña rusa emocional ha creado una base de aficionados extraordinariamente leal y apasionada, que ha aprendido a celebrar los triunfos con cautela y a sufrir las derrotas con una resignación que roza lo filosófico.

Hoy en día, Cruz Azul continúa escribiendo su historia con la misma intensidad emocional que ha caracterizado su trayectoria durante casi un siglo. La clasificación a la final de Concachampions 2025 representa una nueva oportunidad para agregar otro capítulo glorioso a su palmarés internacional, mientras que las lecciones aprendidas durante décadas de altibajos han forjado una institución que entiende tanto el valor del éxito como el peso de la responsabilidad que conlleva representar a La Máquina Cementera.
En definitiva, Cruz Azul trasciende el ámbito deportivo para convertirse en un símbolo cultural que representa la perseverancia, la pasión y la capacidad humana de mantener la esperanza incluso en los momentos más oscuros.
El sueño de la séptima está más vivo
que nunca y Blu lo sabe. 💙 pic.twitter.com/KDgiA7nB6z— CRUZ AZUL (@CruzAzul) May 28, 2025
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