Durante poco más de una década, Omar Ortiz fue uno de los porteros más queridos del futbol mexicano, gracias a sus atajadas espectaculares y, sobre todo, por un peculiar estilo con el cabello tenido y múltiples tatuajes. Como un guardameta consagrado, la carrera del ‘Gato’ dio un giro al terminar en prisión por acusaciones de secuestro.
Figura de Celaya, Jaguares de Chiapas, Necaxa y Monterrey, el arquero regiomontano fue suspendido por FIFA en 2010 después de un positivo por doping. El ‘Gato’ Ortiz se vio obligado a suspender su carrera por dos años y fue entonces cuando todo se complicó aún más tras ser detenido en enero de 2012.

La carrera del ‘Gato’ se detuvo en 2010 | Foto: Mexsport
El entonces futbolista de 35 años ingresó al penal de Cadereyta en Nuevo León por presuntos nexos con el Cartel del Golfo en dos secuestros. Un reportaje realizado por el diario El Norte reveló detalles de lo que ha ocurrido en los últimos años con el exportero, quien vivió duros momentos en prisión con problemas de adicciones.
«Trataba de olvidar todo lo que había pasado, la libertad que dejé atrás y en ese instante mi refugio fue la droga, era muy vicioso. Me sentó muy desilusionado. No sentí un respaldo de directivos ni compañeros; sí de excompañeros. Hoy analizo todo y digo: ‘se perdió al activo, al jugador, pero no hice nada para rescatar a la persona», declaró.

El exportero de Rayados fue arrestado en enero de 2012 | Foto: EFE
En marzo de 2017, un motín en el penal de Cadereyta dejó como saldo a varios presos muertos y decenas de heridos, entre ellos Omar Ortiz, quien terminó hospitalizado por las severas lesiones y al volver a prisión supo que era momento de dejar atrás la vida de excesos para tomar un rumbo distinto.
«Un día entro a la iglesia y estaban dos biblias, agarro una y al momento que la leí empecé a llorar. Sentí que algo entró en mi corazón. A partir de ahí, de mi boca nomás salía la palabra de Dios», confesó.
El 21 de diciembre de 2019, el ‘Gato’ Ortiz fue sentenciado a 75 años tras las rejas por el delito de secuestro agravado. La vida en prisión ha sido difícil para el exjugador de Rayados, pues no ha tenido muchas oportunidades para ver a sus siete hijos, pero afirma que el refugiarse en Dios le ha ayudado a ver todo de manera distinta.
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