Las Chivas Rayadas de Guadalajara históricamente históricamente ha tenido buenos futbolistas, mientras que otros, que parecían iban a llegar a ser legendarios, pero se quedaron en el camino. Esto le pasó a Omar «La Pinita» Arellano, quien podría haber sido el ídolo rojiblanco, pero se quedó a medio camino.
Hoy veremos qué pasó con este jugador, quien en los rojiblancos, otros equipos donde estuvo y Selección Mexicana tuvo ciertos destellos que pensamos lo habrían catapultado a otros niveles, los cuales no sucedieron.

«La Piña» nunca brilló | Foto Mexsport
Carrera
Omar Arellano Riverón, nacido en Guadalajara, Jalisco, el 18 de junio de 1987, es un futbolista mexicano que se desempeña como mediocampista o extremo. Es heredero de viejas glorias de las Chivas, al ser nieto de Raúl «La Pina» Arellano, leyenda del Campeonísimo y Omar Arellano padre, quien llegó a ser campeón con el club.
A pesar de traer los colores rojiblancos en la sangre, su debut deportivo lo realizó con los Tuzos del Pachuca, teniendo su primer partido como profesional el 24 de octubre de 2004 cuando su equipo enfrentó al Club América. A pesar de tener mucha capacidad, nunca lució en el equipo, por lo que después de tres años, 19 duelos disputados y 3 tantos, se marchó del equipo.

Los Tuzos fueron el inicio de Omar Arellano | Foto: Mexsport
Llegada a las Chivas
Para el año de 2007, el Rebaño Sagrado lo contrataría a préstamo por dos años con opción a compra, donde en el primer momento que se enfundó la playera de Chivas empezó a causar buenas impresiones, por lo que le valió ser llamado por Hugo Sánchez y Sven Goran Erickson para la Selección Mexicana, en la cual disputó siete juegos y únicamente marcó un gol.
El público en general pensaba que la «Piñita» trascendería más allá de lo que hicieron su papá y su abuelo; sin embargo y a pesar de tener buenos destellos con los rojiblancos, poco a poco se fue apagando, siendo las recurrentes lesiones que sufría una de las causas de su baja de juego.
Tras su primer año con los de Verde Valle, Arellano tuvo la mala fortuna de caer en varias lesiones seguidas, pasando 271 días lesionados y perdiéndose 41 partidos, esto en un periodo del 2008 al 2010, donde tuvo las siguientes lesiones: Estiramiento de ligamentos, fractura metatarsiana (en dos ocasiones) y principalmente, problemas en la rodilla, yéndose del equipo en 2012
Monterrey y peregrinaje
Con un nivel que se veía en picada, la dirigencia de las Chivas decidió que lo mejor era venderlo al Monterrey, club donde agarró un «segundo aire» bajo al mando de Víctor Manuel Vucetich en el Clausura 2013, pero de nueva cuenta empezó a perder protagonismo poco a poco.
Cambios en la dirección técnica de la Pandilla, más las lesiones recurrentes hicieron que «La Piñita» fuera relegado de nueva cuenta, por lo que en 2015 partió hacia el Toluca, club con el que únicamente estuvo un año. Con los Diablos pasó lo mismo que en los otros equipos: un gran torneo y después se fue al olvido, por lo que partió a los Leones Negros de la U de G en 2016.
Con el equipo de la Liga de Ascenso (ahora Liga de Expansión), únicamente estuvo en siete duelos, partiendo pronto de ahí y caer al Tampico Madero en 2017, donde solamente estuvo cuatro juegos.
Revancha en Costa Rica y actualidad
Después de deambular en la segunda división, probó suerte con el Herediano de Costa Rica para el año 2018, en el cual tuvo un segundo aire y mucha continuidad, revalorizándose y alzando la Liga CONCACAF en 2018, siendo clave en los triunfos del equipo.
Después de su aventura tica regresó a México, para enfilarse con el Querétaro (2019-2020), por lo que quedó libre. Actualmente y a sus 35 años se desempeña en los Chapulineros de Oaxaca, donde es dirigido por su papá, quedándose así como una promesa más del fútbol mexicano que no despegó.

El Herediano fue lugar de Omar Arellano | Foto: Herediano
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