Cada agosto ocurre prácticamente lo mismo: las grandes ligas europeas de fútbol comienzan una nueva temporada, juegan durante otoño e invierno y coronan a sus campeones entre abril y mayo. La estructura resulta tan familiar que pocas veces nos preguntamos por qué el futbol utiliza ese calendario en lugar de organizar sus temporadas de enero a diciembre. Para encontrar una parte importante de la respuesta hay que regresar a la Inglaterra del siglo XIX, cuando el cricket ya ocupaba los meses cálidos y el futbol comenzó a desarrollarse como el gran deporte del invierno británico.
No existe una única decisión histórica que haya establecido que todo el futbol debe comenzar en agosto y terminar en mayo. El modelo surgió gradualmente de las costumbres deportivas, el clima y la organización de los clubes ingleses, antes de extenderse a buena parte de Europa conforme el futbol británico adquirió influencia internacional.
El cricket se había quedado con el verano
Mucho antes de que existieran la Premier League, Champions League o incluso la Football League, el cricket ya era uno de los deportes más importantes de Inglaterra. Su calendario estaba naturalmente asociado con primavera y verano, cuando las condiciones climáticas permitían partidos que podían prolongarse durante muchas horas e incluso varios días.
El futbol, que comenzó a institucionalizarse durante la segunda mitad del siglo XIX, encontró por tanto un espacio ideal durante los meses más fríos. La división terminó siendo bastante lógica: cricket durante el verano; futbol durante otoño e invierno.
La relación entre ambos deportes iba incluso más allá del calendario. Durante décadas existieron recintos utilizados para distintas disciplinas y clubes que compartían instalaciones. Historic England conserva, por ejemplo, registros de terrenos británicos empleados históricamente tanto para cricket como para futbol, incluyendo el Liverpool Cricket Ground y distintos espacios comunitarios desarrollados durante el siglo XIX.
Eso hacía todavía más práctico que ambas actividades ocuparan partes diferentes del año.

El cricket es de las principales razones por las que el fútbol se juega en esos calendarios | Foto: Getty Images
El futbol se convirtió en el gran deporte inglés del invierno
La separación estacional terminó formando parte de la cultura deportiva británica. Estudios históricos sobre el desarrollo del futbol inglés señalan que, para comienzos del siglo XX, el deporte ya estaba claramente establecido como el gran juego nacional de invierno de Inglaterra.
Mientras el cricket estaba asociado con las tardes largas y el clima veraniego, los partidos de futbol encontraron su identidad entre campos húmedos, bajas temperaturas y fines de semana de otoño e invierno.
No significa que el futbol naciera simplemente porque “no había cricket” durante esos meses. La industrialización, el crecimiento de las ciudades, la aparición de clubes, la estandarización de las reglas y el desarrollo del transporte también fueron fundamentales. Sin embargo, la distribución existente del calendario deportivo ayudó a determinar en qué meses se desarrollaría cada disciplina.
La Football League convirtió la costumbre en estructura
El siguiente paso llegó en 1888, cuando 12 clubes ingleses fundaron la Football League, considerada la primera competición liguera organizada de futbol en el mundo. Aston Villa, Blackburn Rovers, Everton, Preston North End, Wolverhampton y otros conjuntos comenzaron a disputar un campeonato estructurado con partidos de local y visitante.
Aquello ayudó a transformar una costumbre estacional en un calendario competitivo organizado. El futbol tendría una temporada que atravesaría los meses más fríos y concluiría antes del regreso de la época tradicional del cricket.
La influencia inglesa sobre la expansión internacional del deporte hizo el resto. Las reglas, estructuras de clubes y formatos competitivos nacidos en Gran Bretaña fueron utilizados como referencia en diferentes países europeos y, con ellos, también se extendió la idea de disputar una temporada que cruza dos años naturales.
Por eso hablamos de temporada 2026-27 y no simplemente de “temporada 2026”.
¿Por qué empieza actualmente en agosto?
El balompié moderno ya no depende del cricket para decidir cuándo puede utilizar un campo, pero el calendario heredado continúa funcionando.
Actualmente, las principales competiciones europeas comienzan generalmente durante agosto y terminan en mayo. La temporada 2026-27 de las categorías profesionales de la English Football League, por ejemplo, arrancó durante el fin de semana del 14 al 16 de agosto de 2026 y terminará durante los primeros días de mayo de 2027.
Entre ambos extremos deben acomodarse alrededor de nueve meses de futbol doméstico, torneos de copa, competencias europeas y ventanas internacionales de selecciones. El resultado es un calendario que apenas deja libre buena parte de junio y julio para vacaciones, pretemporada, torneos internacionales y mercado de fichajes.

El fútbol se juega así por varias razones | Foto: Getty Images
El verano terminó reservado para selecciones y grandes torneos
Existe otra razón por la que cambiar actualmente el sistema sería extraordinariamente complicado: todo el futbol internacional fue acomodándose alrededor del calendario de clubes.
Mundiales, Eurocopas y otros campeonatos importantes suelen celebrarse durante junio y julio, una vez terminadas las temporadas europeas. Así, los futbolistas pueden incorporarse con sus selecciones sin abandonar a sus clubes durante las jornadas decisivas de sus campeonatos.
A esto se sumaron con el tiempo las vacaciones obligatorias de los jugadores y las pretemporadas. Lo que comenzó como una cuestión relacionada con las estaciones y las costumbres deportivas británicas terminó convertido en una enorme maquinaria internacional en la que FIFA, UEFA, federaciones y ligas necesitan coordinar sus calendarios.
Actualmente la elaboración de una temporada inglesa incluso comienza una vez que FIFA confirma sus ventanas internacionales y UEFA establece sus competencias, antes de que las ligas organicen las jornadas domésticas.
¿Todo el mundo juega de agosto a mayo?
No. Y esta es una distinción importante.
El modelo agosto-mayo es especialmente característico de buena parte del futbol europeo, pero no constituye una regla universal. Diversas ligas utilizan el año natural y disputan sus campeonatos principalmente entre primavera y otoño.
La razón suele ser climática. En algunos países del norte de Europa, jugar durante los meses más duros del invierno resultaría mucho más complicado que hacerlo en verano. Otras competiciones, como la MLS en Estados Unidos, también han utilizado tradicionalmente calendarios distintos al europeo.
Por tanto, lo que muchas veces llamamos simplemente “el calendario del futbol” es en realidad la herencia del modelo europeo y, particularmente, del desarrollo histórico del deporte en Inglaterra.
¿Por qué no cambiarlo de enero a diciembre?
En teoría podría hacerse. En la práctica, implicaría reorganizar prácticamente todo el ecosistema futbolístico europeo.
Habría que modificar campeonatos nacionales, Champions League, Europa League, mercados de transferencias, ventanas FIFA, contratos de futbolistas, vacaciones, pretemporadas y fechas de las principales competiciones internacionales.
Además, no existe una necesidad deportiva evidente de hacerlo. El sistema agosto-mayo lleva más de un siglo evolucionando y todas las estructuras actuales se desarrollaron alrededor de él.
Del cricket a la Champions League
Resulta curioso pensar que detrás de una temporada actual en la que conviven Premier League, LaLiga, Serie A y Champions existe todavía una pequeña huella de la Inglaterra victoriana.
El cricket dominaba los veranos; el futbol encontró su espacio durante los meses fríos; la Football League convirtió esa costumbre en una competición organizada y la influencia británica ayudó a exportar el modelo. Con el paso del tiempo llegaron nuevas razones para conservarlo: clima, competiciones internacionales, vacaciones, mercados de fichajes y coordinación entre organismos.
Por eso cada agosto vuelve a rodar el balón y, aproximadamente nueve meses después, llegan las finales y los campeones.
El calendario moderno es muchísimo más complejo que el del siglo XIX, pero detrás de esa estructura todavía sobrevive una tradición que comenzó cuando el verano inglés pertenecía al cricket y el invierno terminó convirtiéndose en territorio del futbol.
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