El Abierto Mexicano de Tenis, uno de los torneos más prestigiosos de América Latina, ha sido un evento emblemático no solo para los aficionados al tenis, sino también para la ciudad de Acapulco. La sede que lo ha albergado desde 2001 ha jugado un papel crucial en el éxito del torneo. Sin embargo, este icónico lugar ha sufrido dos devastadoras inundaciones, la más reciente a causa del huracán John.
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Construcción e Inauguración de la Sede
La sede original del Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco, ubicada en el famoso Hotel Fairmont Acapulco Princess, se construyó en la década de los 70 como parte de un proyecto turístico que buscaba hacer de Acapulco un destino de lujo a nivel mundial. Aunque el hotel fue inaugurado en 1971, no fue sino hasta 2001 cuando las canchas de tenis comenzaron a acoger el Abierto Mexicano, que previamente se celebraba en la Ciudad de México.
El torneo, que forma parte del ATP Tour y del WTA Tour, se juega en canchas de superficie dura desde 2014, habiendo sido en polvo de ladrillo en sus primeras ediciones en Acapulco. Desde entonces, la sede ha recibido a los más grandes del tenis mundial y ha sido un lugar de encuentro tanto para profesionales del deporte como para turistas y locales.
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La sede original del Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco, ubicada en el famoso Hotel Fairmont Acapulco Princess, se construyó en la década de los 70.
Las Dos Inundaciones: Huracán Otis y Huracán John
A lo largo de su historia, la sede del Abierto Mexicano de Tenis ha enfrentado varios retos, pero pocos tan devastadores como las dos inundaciones causadas por huracanes. La primera gran inundación ocurrió en octubre de 2024, cuando el huracán Otis, de categoría 5, azotó las costas de Guerrero y afectó gravemente las instalaciones del hotel y sus canchas de tenis. Este huracán dejó gran parte de la sede bajo el agua y obligó a realizar reparaciones costosas y a reconsiderar la logística del torneo.
Sin embargo, apenas unos meses después, en septiembre de 2025, el huracán John volvió a golpear la costa del Pacífico, causando una segunda inundación en la misma sede. Con una intensidad similar a la de Otis, las lluvias torrenciales y los vientos huracanados arrasaron nuevamente las canchas y las áreas de espectadores. Esta vez, el daño fue aún mayor, dejando en duda el futuro del Abierto Mexicano en Acapulco y provocando un debate sobre la viabilidad de reconstruir en una zona tan vulnerable.
Partidos Importantes Disputados en Acapulco
A pesar de los desastres naturales, la sede del Abierto Mexicano ha sido testigo de momentos memorables en la historia del tenis. Uno de los partidos más recordados fue la final de 2017, cuando el español Rafael Nadal, una leyenda del deporte, se enfrentó al estadounidense Sam Querrey. En un sorprendente giro, Querrey derrotó a Nadal en dos sets, llevándose el trofeo y dejando una de las mayores sorpresas en la historia del torneo.
Otro momento icónico fue la final femenina de 2020, donde Heather Watson derrotó a Leylah Fernández en un partido que mostró el surgimiento de nuevas estrellas del tenis femenino. Esta victoria consolidó a Watson como una jugadora clave en el circuito WTA, mientras que Fernández comenzaba a destacar por su estilo de juego dinámico y agresivo.
Además, la sede de Acapulco fue el escenario de grandes batallas protagonizadas por figuras como David Ferrer, quien ganó el torneo en cuatro ocasiones (2010, 2011, 2012, 2015), y el alemán Alexander Zverev, campeón en 2021 y 2022. Estos enfrentamientos dejaron una marca imborrable en la historia del Abierto Mexicano de Tenis, que año tras año ha atraído a los mejores jugadores del mundo.
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A lo largo de su historia, la sede del Abierto Mexicano de Tenis ha enfrentado varios retos.
El Futuro del Abierto Mexicano de Tenis
Con las dos inundaciones consecutivas, el futuro de la sede en Acapulco está en riesgo. Los organizadores del torneo y las autoridades locales se enfrentan a una difícil decisión: reconstruir la sede o trasladar el evento a un lugar menos propenso a desastres naturales. La opción de mover el torneo a otro destino, como lo fue Ciudad de México antes de 2001, ha ganado fuerza entre los expertos, aunque la tradición de Acapulco sigue siendo un factor a considerar.
Mientras tanto, la historia de esta icónica sede bajo el agua se suma a la narrativa de resiliencia que ha caracterizado al Abierto Mexicano de Tenis. Con cada tormenta, la comunidad del tenis y los habitantes de Acapulco demuestran su capacidad para sobreponerse a las adversidades y seguir adelante. Sin duda, el torneo continuará siendo un referente del deporte en Latinoamérica, sin importar dónde se celebre en el futuro.

